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CARTAS A LA WEB "¡ Gracias Asun ! Colonias y perfumes y de guinda el discursito del Rey", por Catalina López

CARTAS A LA WEB "¡ Gracias Asun ! Colonias y perfumes y de guinda el discursito del Rey", por Catalina López

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Catalina López, una lectora

Gracias, Asún, por decir lo que muchas -y algún macho, supongo- pensamos de estas fiestas tan entrañables. Y otras cosas que se podrían añadir. A mí me sublevan en particular los anuncios de perfumes y colonias, bueno, en realidad todos los anuncios que en estas entrañables están desatados. Sí, la cosa es, y no hay otra, que sacarnos las perras, vendernos lo que sea y consumir y no pensar. Es el mundo de la ilusión que a mí me da asco, todo bien envuelto de colorines, doraditos y gente guapa. Los anuncios de colonias siempre con señores y señoras guapisimos y, sobre todo estas, jovencisimas y delgadisimas.

Hablamos mucho de la imagen de la mujer que dan los medios de comunicación, y sí, ahí sacan las noticias de la violencia machista en las páginas de sucesos y se rasgan las vestiduras en las editoriales y este año hasta en el discursito del Rey, muy dignos ellos, pero ahí siguen y en estas entrañables fechas multiplicados, uno tras otro, a todas horas, a miles, los anuncios de señoras que tienen que estar buenisimas para gustarles a los hombres. Esto sí que es una condena perpetua, toda la vida pendiente de estar guapita y delgada y meterle horas y horas, media vida, a maquillarte, a la peluquería, a pintarte los morros o a tatuarte y, cuando pasen las entrañables, a machacarte en el gimnasio y, cuando no quede más remedio, a que te violen en los quirófanos con operaciones de estética. Y todo para lo mismo: para sacarnos las perras, para consumir, para que se mueva la economía y se creen puestos de trabajo, pero ay, para vendernos nosotras también, nosotras también un objeto de consumo, una cosa más, como una colonia o un perfume, para que nos compren y nos vendan.

Y de paso, otra cosa que me subleva es el discursito del rey que de guinda nos tragamos como nos tenemos que tragar todos esos anuncios. Pero a este señor ¿quién lo ha elegido? ¿qué méritos ha hecho para estar ahí? ¿qué oposiciones ha aprobado? Nuestros hijos tienen que hacer las mil para conseguir un empleo miserable y este chico por ser hijo de un señor que designó Franco como rey ahí está con su contrato indefinido, de por vida viviendo a nuestra costa. Lo tenemos que aceptar como lo más normal del mundo y todos los años tenemos que aguantar su chapa de banalidades diciéndonos lo bonito que es todo. De verdad que me enerva.

En fin, no sé si esta carta será muy publicable pero de verdad que la de Asun me ha removido las entrañas y me ha animado también a escribir. Gracias Asun por tu carta y gracias si tienen a bien publicar también esta.

CARTAS A LA WEB A:

documentacion@fabz.org

Catalina López, una lectora

Gracias, Asún, por decir lo que muchas -y algún macho, supongo- pensamos de estas fiestas tan entrañables. Y otras cosas que se podrían añadir. A mí me sublevan en particular los anuncios de perfumes y colonias, bueno, en realidad todos los anuncios que en estas entrañables están desatados. Sí, la cosa es, y no hay otra, que sacarnos las perras, vendernos lo que sea y consumir y no pensar. Es el mundo de la ilusión que a mí me da asco, todo bien envuelto de colorines, doraditos y gente guapa. Los anuncios de colonias siempre con señores y señoras guapisimos y, sobre todo estas, jovencisimas y delgadisimas.

Hablamos mucho de la imagen de la mujer que dan los medios de comunicación, y sí, ahí sacan las noticias de la violencia machista en las páginas de sucesos y se rasgan las vestiduras en las editoriales y este año hasta en el discursito del Rey, muy dignos ellos, pero ahí siguen y en estas entrañables fechas multiplicados, uno tras otro, a todas horas, a miles, los anuncios de señoras que tienen que estar buenisimas para gustarles a los hombres. Esto sí que es una condena perpetua, toda la vida pendiente de estar guapita y delgada y meterle horas y horas, media vida, a maquillarte, a la peluquería, a pintarte los morros o a tatuarte y, cuando pasen las entrañables, a machacarte en el gimnasio y, cuando no quede más remedio, a que te violen en los quirófanos con operaciones de estética. Y todo para lo mismo: para sacarnos las perras, para consumir, para que se mueva la economía y se creen puestos de trabajo, pero ay, para vendernos nosotras también, nosotras también un objeto de consumo, una cosa más, como una colonia o un perfume, para que nos compren y nos vendan.

Y de paso, otra cosa que me subleva es el discursito del rey que de guinda nos tragamos como nos tenemos que tragar todos esos anuncios. Pero a este señor ¿quién lo ha elegido? ¿qué méritos ha hecho para estar ahí? ¿qué oposiciones ha aprobado? Nuestros hijos tienen que hacer las mil para conseguir un empleo miserable y este chico por ser hijo de un señor que designó Franco como rey ahí está con su contrato indefinido, de por vida viviendo a nuestra costa. Lo tenemos que aceptar como lo más normal del mundo y todos los años tenemos que aguantar su chapa de banalidades diciéndonos lo bonito que es todo. De verdad que me enerva.

En fin, no sé si esta carta será muy publicable pero de verdad que la de Asun me ha removido las entrañas y me ha animado también a escribir. Gracias Asun por tu carta y gracias si tienen a bien publicar también esta.

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