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FABZ CINCOMARZADA y Presupuestos Participativos, artículo de Raúl Gascón

FABZ CINCOMARZADA y Presupuestos Participativos, artículo de Raúl Gascón

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Raúl Gascón Calavia, responsable de participación del Secretariado de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza

Coincide la Cincomarzada en el tiempo con el proceso de presupuestos participativos que impulsa el Ayuntamiento de Zaragoza, este año también, y a propuesta de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), en sus catorce barrios rurales.

La Cincomarzada, solemos decir, es la fiesta más popular y la única laica, sin ritos ni ceremonias oficiales, del calendario zaragozano. No en vano fueron los vecinos y vecinas de los barrios, las asociaciones, las peñas, los jóvenes, quienes la recuperaron en el primer ayuntamiento democrático. Como también fueron recuperadas por la gente en las calles y las plazas las del Pilar hasta convertirlas en las grandes fiestas que ahora conocemos y disfrutamos.

Desde entonces, la Cincomarzada ha sido una manifestación de jolgorio, de convivencia y de reivindicaciones. Como si no hubieran pasado 40 años de dura dictadura, la gente se echó al hombro las paelleras, los chorizos y las longanizas, y recuperó aquella tradición popular de las comidas campestres, ahora reunidos en la fiesta común en un parque urbano. Y creemos que, menos por recordar el levantamiento popular, liberal y antiabsolutista que conmemora, por el propio signo de aquellos primeros años de la democracia, asumió ese carácter de fiesta reivindicativa que no deja de mantener.

Así llevamos las asociaciones vecinales y la FABZ nuestras reivindicaciones a la Cincomarzada, reclamaciones y propuestas para mejorar las condiciones de vida de los barrios y la ciudad. Algunas coinciden con las que presentamos en el proceso de presupuestos participativos, otras exceden los límites de estos y de las competencias municipales; los proyectos de ciudad, la movilidad, etc., en un caso, o la educación, la sanidad, las pensiones…, en el otro. La participación de la gente no se puede reducir al estricto límite de su barrio, como sus necesidades para una vida mejor no lo hacen.

Con todo, los presupuestos participativos fueron una reivindicación vecinal y son un gran paso para la participación ciudadana que debemos agradecer al actual gobierno de Zaragoza en Común (ZeC). Sobre todo en este segundo año de implantación en el que, gracias a nuestra participación en su fase de redacción, hemos aportado sustanciales mejoras. Entre otras, la inclusión de la bianualidad en la ejecución, que permite acciones de mayor enjundia y presupuesto que las limitadas por un año, la desaparición de los foros, un mejor planteamiento en la reformulación y filtrado de las propuestas, y su implantación en los barrios rurales.

Otras de nuestras propuestas han quedado en el tintero. Seguimos pensando que tanto el papel de las entidades vecinales como el de la propia FABZ, siguen diluidos en este nuevo proceso, desaprovechando la capacidad y las potencialidades de su participación. Ha sido muy significativo en el proceso de 2017 que reivindicaciones históricas de los barrios, de evidente interés general y amplio consenso social, se hayan quedado fuera, mientras que se han ejecutado otras con muy pocos apoyos, o cuya utilidad es francamente dudosa. Algo habrá que mejorar.

Con el fin de trascender algunas de estas limitaciones, la FABZ hemos presentado este año tres propuestas de ciudad que pretenden rentabilizar los recursos disponibles y optimizar el proceso. Estas son: el reacondicionamiento de las riberas de los cursos fluviales, canal, Ebro, Huerva y Gállego; la extensión del servicio bizi a todos los distritos de la ciudad; y generalizar la colocación de tablones informativos en los barrios (VER). Se trata de que los cantidades disponibles puedan invertirse de forma racional, coordinada y equitativa. No le vemos sentido a que unos barrios tengan un servicio y otros no. También estamos por el urbanismo de lo pequeño, pero es evidente que varias actuaciones coordinadas pueden superar el efecto de su simple suma, como creemos se puede conseguir con nuestra propuesta sobre las riberas.

En fin, mucho puede mejorarse, incluida la participación. Pero, como decimos, los presupuestos participativos son un gran paso adelante y han venido para quedarse. Por eso animamos a toda la ciudadanía a participar en ellos, en las distintas fases que se desarrollaran entre marzo y abril, especialmente en las de recogida de apoyos y votación de las propuestas. Gracias al trabajo realizado por las entidades en las fases de depuración y de reformulación, aseguraremos así el éxito y la finalidad de este tipo de democracia participativa.

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